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Todo sobre el Tiranosaurio Rex

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¿Conoces al T. Rex?

Tiranosaurio-rexSi hablamos de dinosaurios lo más probable es que el primero que se te venga en mente sea el Tyrannosaurus rex, o abreviado, T. Rex. Además de haber sido uno de los dinosaurios carnívoros más grandes que conocemos, sin dudas es el más conocido debido a su exposición en los medios de comunicación y la cultura popular. También, por sus referencias como modelo de los dinosaurios carnívoros.

Muchas películas como “Jurassic Park” han tenido a este dinosaurio como protagonista, sin mencionar los libros, juguetes y todo tipo de mercadería vinculada a los dinosaurios. Este gran depredador siempre resulta indispensable a la hora de hablar de ellos. También, en los museos, los suelen posicionar como foco de atención o exhibición principal.

El nombre Tyrannosaurus rex significa “Rey de los lagartos tiranos”, del griego (latinizado)  tyrannus: “tiranos” y saurus: “lagartos”, y del latín rex: “rey”. Este nombre fue atribuido por el presidente del Museo Americano de Historia Natural de New York, Henry Fairfield Osborn en el año 1905, lo cual da a entender el enorme tamaño que este animal poseía y la soberanía sobre el resto de los carnívoros conocidos (a continuación, veremos con exactitud el porqué).

El Tiranosaurio rex pertenece a la familia de los Tiranosáuridos (depredadores de gran tamaño, con brazos pequeños y tan solo dos dedos en cada mano). Aparte de los tiranosaurios, otros géneros pertenecientes a la familia de los tiranosáuridos son: el Albertosaurus, Alectrosaurus, Alioramus, Chingkankousaurus, Daspletosaurus, Eotyrannus, Gorgosaurus, Nanotyrannus, Prodeinodon y Tarbosaurus, especímenes que comparten dichas características con el T. Rex y se asimilan bastante a él.

Si bien la familia de Tiranosáuridos es algo extensa, el T. Rex resalta sobre todo el grupo no solo por su fama, sino también por sus increíbles características. Una bestia digna de admirar.

¿Cómo era un Tiranosaurio Rex?

Sue es el nombre del el esqueleto más grande y completo de Tiranosaurio encontrado hasta el día de la fecha. Este enorme fósil fue encontrado por el paleontólogo Sue Hendrickson.

Según las características y el tamaño de Sue, sugieren que el Tiranosaurio fue sin dudas uno de los dinosaurios carnívoros más grandes que hayan existido en la faz de la tierra, llegando a una altura aproximada de 4 metros de alto desde las caderas (punto más alto del T. rex, teniendo en cuenta que no se podía mantener erguido) y 12,3 metros de largo (desde su cabeza hasta la cola).

  • Un análisis realizado a este fósil, publicado en el año 2011 en la revista PLOS ONE, demostró que este animal llegaba a pesar hasta 9 toneladas (8.165 Kilogramos, para ser más exactos). Algunas toneladas más que un elefante africano adulto.
  • Este gran reptil poseía unos muslos largos muy fuertes y una larga y pesada cola.
  • Su cola cumple la función de compensar el gran tamaño del cráneo (1,5 metros aproximadamente) y le da estabilidad al animal. Este balance le permitía moverse de manera rápida y ágil, haciéndolo aún más peligroso.

El mismo estudio también se encargó de describir su distribución muscular y su centro de masa (donde se encuentra el equilibrio total en el cuerpo).

  • Sus poderosas patas le permitían llegar a grandes velocidades para ser un animal tan voluminoso, con una velocidad de alrededor de los 17  a 40 kilómetros por hora, dato que ya se tenía en cuenta de estudios anteriores realizados a los T.rex. Sin dudas, un depredador enorme y, al parecer, veloz.

Aunque los tiranosaurios tenían las patas traseras muy largas, existe un gran dilema acerca de la velocidad a la que estos animales podían desplazarse. Los estudios revelan que, en animales tan pesados, las patas que se ubican debajo del cuerpo son como columnas y para mantener el peso de animales de estos tamaños se necesitan huesos muy grandes para soportarlo.

Los científicos que consideran que el T. Rex se desplazaba rápidamente remarcan que sus patas eran semejantes a las de los ornitomímidos (dinosaurios ágiles y pequeños que alcanzaban grandes velocidades).

  • Un estudio reciente concluyó, sin embargo, que el T. rex no tenía suficiente musculatura en las piernas como para ser tan rápido como se creía. Sin embargo, debemos tener en cuenta que al caminar, el T. rex daba unas zancadas de 4 metros por cada paso, un estimado de 42 kilómetros por hora.

Para sumar a esta teoría, podemos comentar también que si bien se han encontrado muchas pisadas de terópodos caminando, hasta ahora, ninguna se ha encontrado de terópodos corriendo. Esto no permite calcular su velocidad y, por otra parte, podría indicar que, en efecto, estos animales no eran capaces de correr.

  • A diferencia de sus grandes y voluminosas patas traseras, sus patas delanteras eran de un tamaño muy pequeño en relación con su cuerpo (y demasiado fuertes en relación con su tamaño).
  • En sus manos poseían solamente dos dedos con garras en sus extremos, por lo que es muy poco probable que el Tiranosaurio las usara para atacar a sus presas o enfrentarse a otros dinosaurios.
  • Según el paleontólogo David Burnham, de la Universidad de Kansas, no se sabe con exactitud que hacían con estas pequeñas extremidades o qué función les daban.

Lo más llamativo del Tiranosaurio Rex

Quizás, una de sus características más impresionantes y aterradores del T.rex es el tamaño de su cráneo, el cual poseía la mordida más fuerte que cualquier otro animal terrestre jamás conocido. Según un estudio realizado en 2012 en la revista Biology Letters, la mordida de este dinosaurio podía alcanzar los 57.000 Newton de presión ejercida –esto es: el equivalente a un elefante sentado en el suelo-.

Dinosaurio-rexEl T. Rex, con su mordida, podría destruir por completo huesos u órganos vitales de sus presas. Se sabe que una gran cantidad de fósiles pertenecientes a dinosaurios herbívoros, o de su misma especie, solían tener huesos rotos o fracturas provocadas por este depredador. Si bien estas heridas pudieron ser generadas por otros dinosaurios, la lista se reduce, ya que durante mucho tiempo los T. Rex fueron el mayor carnívoro de su ecosistema, convirtiéndose en un superpredador.

Aunque otros tipos de dinosaurios se comparan o superan al Tyrannosaurus rex en tamaño, todavía es considerado el mayor tiranosáurido depredador carnívoro conocido de la Tierra.

Como si fuera poco, su boca estaba repleta de filosos dientes de sierra, los cuales eran más grandes que los de cualquier otro dinosaurio carnívoro que se haya conocido antes. Una marcada heterodoncia (dientes diferentes de forma).

El diente más grande encontrado medía alrededor de 30 centímetros de largo (contando la raíz). No todos los dientes de este dinosaurio cumplían una misma función, cuando el animal aún estaba vivo, según un estudio realizado en 2012 en Canadian Journal of Earth Sciences:

  • Sus dientes delanteros eran utilizados para tomar a la presa y tironear de ella generando un gran daño en ella y asegurándolo casi por completo (sus extremidades tenían láminas como si fueran cinceles)
  • Sus dientes laterales eran los que desgarraban la carne y generaban el daño mayor.
  • El resto de los dientes poseían formas similares a las dagas, estos se encargaban de la masticación de los trozos de carne y de otros alimentos, antes de que se dirigiesen a la garganta.

Cabe destacar que la dentadura del T.rex era muy amplia y poseía una forma muy simple, pero, era justamente eso lo que le permitía ejercer tanta fuerza y tanta efectividad en su letal mordida.

¿De qué se alimentaba el Tiranosaurio Rex?

El T. Rex era un enorme depredador carnívoro, y su dieta se basaba en los dinosaurios herbívoros, como los hadrosáuridos y ceratópsidos, aunque últimamente se cuestiona que este lagarto haya sido principalmente carroñero.

Además de esto, se dice obtenía su alimento mediante el barrido y la caza, de manera similar a los actuales predadores del mundo animal. Podían alimentarse con grandes cantidades de carne a la vez y soportar largos períodos de hambre.

Según Burnham, a la hora de cazar, el T. rex era oportunista, esperaba pacientemente oculto en las malezas a los lados de los canales y atacaba a sus presas cuando iban por agua. Sin embargo, el alimento no era muy abundante y continuo, lo cual da a entender que estos dinosaurios cazaban cuando se sentían hambrientos y cuando lo conseguían, comían en grandes cantidades.

Durante muchos años se ha encontrado evidencia de que el T. rex perseguía a sus presas. No solo se dedicaban al asecho de sus presas, sino que también había persecuciones o luchas con otros dinosaurios. Estos datos fueron deducidos por las marcas halladas en los huesos de otros dinosaurios, los cuales indican que algunos de estos animales huían de este depredador y lo lograban.

En un estudio de 2013, en las Actas de la revista de la Academia Nacional de Ciencias, realizado por Burnham y sus colegas, encontraron un diente enterrado en la rodilla de una de sus posibles presas, el cual quedó alojado en esa zona luego de haber cicatrizado, también deja en claro que este dinosaurio (un hypacrosaurus) logró escapar con éxito de las fauces de este depredador.

Una forma de deducir que los T. Rex solían pasar hambre son las pruebas de marcas de dientes y rayones profundos de su misma especie en su estructura ósea (según un estudio del año 2010 publicado en la revista POLS ONE).

Si bien no es claro que estos dinosaurios hayan recurrido al canibalismo, es casi una certeza que estos depredadores solían alimentarse de miembros de su misma especie cuando el alimento escaseaba. También puede tratarse simplemente de enfrentamientos que estos dinosaurios tenían por la obtención del alimento o los restos de algún otro dinosaurio ya en descomposición. Estas peleas solían terminar con la muerte de alguno de los dos Tiranosaurios.

Algo de lo que no están seguros los científicos es si el Tiranosaurio cazaba en grupo o lo hacía de manera solitaria. En 2014, los investigadores encontraron huellas de dinosaurios (de tiranosáuridos, para ser más especificos) en las estribaciones de las Montañas Rocosas canadienses de Columbia Británica. Allí se hallaron alrededor de tres pisadas diferentes de la misma especie de tiranosáuridos. Si bien no pertenecían al T. rex, le pertenecen a algún grupo de dinosaurios de la misma familia (Albertosaurus, Gorgosaurus o el Daspletosaurus), esto nos puede ayudar a deducir el comportamiento y la forma en la cual el T.rex obtenía sus presas, sin embargo, que estos tiranosáuridos hayan actuado de esta manera no quiere decir que el T. rex también lo haya hecho, después de todo, es un espécimen muy particular.

 

¿Cuándo y dónde vivió el T. rex?

Los fósiles del Tiranosaurio se encuentran en una variedad de formaciones de roca que datan del período cretácico superior, que duró de 77 millones a 65 millones de años, hacia el final de la Era Mesozoica. Fue uno de los últimos dinosaurios no aviares existentes antes de la extinción masiva del cretácico-terciario, que acabo con la existencia de la mayor parte de los dinosaurios.

Sin dudas, tenía una movilización mayor que muchos otros dinosaurios terrestres de ese entonces. Los  T. rex poblaron todo lo que hoy es el oeste de América del Norte, desde una isla-continente identificada como Laramidia (Isla creada a partir de la separación de los Apalaches al este con el Mar interior occidental, actual Norte América).

Los primeros especímenes encontrados tuvieron un papel fundamental en la denominada Guerra de los Huesos, donde más de treinta esqueletos y tres cráneos completos fueron hallados. Hasta el día de la fecha se estima que unos cincuenta esqueletos de T. rex se han desenterrado, según National Geographic. Algunos de estos restos son esqueletos casi completos, y al menos un esqueleto poseía los tejidos blandos y las proteínas de este dinosaurio.

El cazador de fósiles Barnum Brown descubrió el primer esqueleto parcial de un T. rex en la Formación Hell Creek, Montana, en 1902. Más tarde se vendió este espécimen al Museo Carnegie de Historia Natural en Pittsburgh.

Otros fósiles de Tiranosaurio fueron descubiertos, también en Hell Creek, y actualmente se encuentran en exhibición en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York.

En 2007, los científicos desenterraron lo que puede ser una huella de T. Rex en Hell Creek, y describen su descubrimiento en la revista Palaios. Si las pisadas efectivamente pertenecen al T. rex, sería sólo la segunda huella confirmada y descubierta hasta la fecha, siendo la primera una huella descubierta en Nuevo México en el año 1993.

Lo curioso de este enorme predador es que si bien se han encontrado varios fósiles y es popularmente conocido, sigue siendo un gran enigma para la comunidad paleontológica y científica, hasta el día de la fecha se tiene mucha información acerca del T. Rex pero se estima que aún falta mucho por descubrir sobre este enorme animal.

 

Algunas particularidades del Tiranosaurio Rex

Un dato muy curioso y que pocas personas conocen respecto de este y muchos otros dinosaurios es que estos animales poseían plumas, según un estudio realizado en el año 2012 se encontraron los restos de un Tironosáurido que estaba cubierto de plumas.

Últimamente, se dio a conocer que una gran cantidad de dinosaurios, incluyendo al T. rex, muy probablemente  hayan estado cubiertos por plumas también, ya que hay muy pocos rastros de su piel, lo que da a entender que las plumas ayudaron a la rápida descomposición de sus tejidos.

Esta teoría tomó más fuerza cuando se renovó la clasificación de los animales.

Los dinosaurios, que en un principio pertenecían a los reptiles, actualmente pertenecen a los saurópsidos. Esta nueva clasificación denominó a los dinosaurios como “todo ser que posea: sus patas debajo del cuerpo, homeotermia inercial, es decir, obtención de calor mediante el movimiento, colocación de huevos de cáscara dura, tener plumas o descender de un plumífero”.

El T. rex fue incluido además de esto al grupo de los saurisquios, con la cadera de un lagarto. Por lo tanto, si entra en esta clasificación, es que al menos desciende de algún plumífero.

Más allá de todas estas hipótesis y teorías, el Tiranosaurio es sabido hace mucho tiempo que es un ascendiente casi directo de las aves de corral, particularmente las gallinas, es por esto que no nos tendría que sorprender que este gran depredador haya sido emplumado.

 

Para seguir pensando…

En conclusión, estos increíbles depredadores han estado caminando sobre la Tierra hace aproximadamente 65 millones de años y reinaban en el Mesozoico. Sin dudas, toparse con ellos era una de las últimas cosas que podían ocurrirle a quienes habitaban la tierra con ellos.

Los estudios científicos, la paleontología y la interpretación de los fósiles han sido totalmente útiles para el estudio de estas fantásticas criaturas y su mayor entendimiento.

Probablemente, en algunos años, se podrá saber con más seguridad cada detalle informativo acerca de los dinosaurios. Aunque, de todos modos, hoy en día ya poseemos suficientes datos para imaginarnos a estos depredadores.

Con el correr del tiempo, el uso de la tecnología también ha servido para traerlos a la actualidad de manera digital, ayudándonos a construir una imagen más vivida de ellos.

Esto nos pone a pensar, qué curioso que criaturas tan grandes, que han deambulado por la tierra hace millones de años sean, sigan haciéndonos preguntar tantas cosas.

¡No hay duda de que aún hay grandes misterios por develar!